miércoles, 12 de octubre de 2011

Este concierto es como una confesión. Un grito. En cada nota hay vida Anne-Marie. Las notas, todas, buscan armonía. Buscan felicidad...

Yo mucho trabajo en el concierto de Tchaikovsky. Estoy obsecionado, enfermo ¿verdad? yo creía que con el concierto encontraría la armonía definitiva, el absoluto musical. La perfección. Asi que busqué violin solista. Encontre a Lea. Lea Strum. Brillante, extraordinaria. Nos hicimos grandes amigos, tres grandes amigos en esa época: Lea y Yitzhak, marido. Siempre ensayando, buscando, no hacíamos vida normal ¡locos!

Concierto. Teatro Bolchoi. Sala llena. Gente mucha, periodistas del mundo entero, representantes, compañeros. Concierto comienza. Milagro ocurre. Lea sublime. Violin magico nos lleva a mi y a la orquesta al cielo muy alto. Volamos, nosotros y el publico volamos en armonia  definitiva. Pero el concierto es detenido a la mitad. No alcanzamos la armonía definitiva